¡Alto!

Vi la luz en verde desde la intersección anterior, aceleré todo lo que pude y llegué a toda velocidad. Se me olvidó mirar a mi alrededor mientras lo hacía, pero podía oír los gritos de advertencia de los que me vieron pasar. No hice caso. Seguí.

Cuando llegué al semáforo, este se puso en rojo sin previo aviso, se saltó la luz ámbar que, sin duda, yo hubiera pasado sin siquiera pestañear. No me dio tiempo a frenar cuando una muralla de piedra se levantó frente a mí y choqué contra ella reventándome la nuca.
Si vuelvo a nacer, viajaré con más cuidado.

 

Derechos Reservados Tali Rosu

 

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