Miedo

Ese miedo que apenas se alcanza a ver parece pequeño y de fácil superación.

Pero cuando te acercas a él te quiere devorar, crece y se hace fuerte, te enseña los dientes y te eriza el lomo. Crece y se alimenta de tu sudor, de tu nudo en las entrañas, de tu corazón a cien, de tus piernas tambaleantes y de tu llanto incontrolable. Le gusta lo que puede percibir y se hace fuerte, poderoso, imponente y simplemente, da miedo.

Es tan paralizante y tan limitador, pero a la vez tan necesario. A veces hay que hacer caso a ese miedo que nos protege de un daño irreparable. Pero otras veces hay que sacudirse un poco, respirar hondo, romperle los dientes, coger vuelo y saltar, saltar para volar.

Derechos reservados © 2018 Tali Rosu

Imagen de https://pixabay.com/photo-2885618/

 

Podéis oír la lectura aquí:

 

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