Andar sin pensar

A veces es inevitable que el pensamiento coja las riendas de la vida.

Sin querer, le he cedido mis decisiones a una pequeña parte de mí.

Sin dudar, le he dado absoluto control a un pequeño porcentaje que forma parte de un todo, yo.

Me olvidé del sentir, me olvidé del alma, me olvidé de las sensaciones sin memoria y sin deseos. Me olvidé de la intuición, simplemente me olvidé.

Pero una fuerte sacudida, que hiere pero no mata, aporta fuerza para retomar caminos; y el mejor camino es el que se toma desde las entrañas, desde ese magnetismo que invita a andar; andar sin pensar, solo andar, andar y andar.

Derechos reservados © 2018 Tali Rosu

Podéis oír la lectura aquí:

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