TU PERFECTO NACIMIENTO

Todos los estímulos extasiaban mis sentidos, los sonidos perfectos, la luz perfecta, también el agua templada que acariciaba mi piel era perfecta.

A ratos se esfumaba aquel dolor, también perfecto, y todo era coherente con la paz que en mi reinaba.

El olor de tu piel, que vino intenso tras remitir una agonía pasajera, era perfecto. Y al sentir tu boca mitigando el ardor del pecho que reventaba, todo volvió a ser perfecto.

 

Derechos Reservados © 2018 Tali Rosu

 

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