ARDERÁS EN EL INFIERNO

Reto propuesto por el grupo de escritura creativa, literatura y ortografía. En un máximo de 350 palabras, escribir un relato en el que aparezca un personaje que merezca arder en el infierno. Tienen que incluirse, obligatoriamente, las palabras: Rémora, visión, divina, espléndida, azul, remordimiento, beso, azar, desayuno y cariño.
Mi texto:

Arderás en el infierno

No se porque insisto en estropear el mejor momento del día, el desayuno.
Me levanto dos horas antes para poder tomármelo con calma, disfrutar de mi fruta picada con miel y desperezarme tranquilamente mientras estiro cada centímetro de mi cuerpo.

Me gustaría despertar divina como esas mujeres que aparecen en televisión, pero no consigo desprenderme del pijama con el dibujo del monstruo azul que aparece en esa película que tanto le gusta a mi sobrina. Tampoco me ayuda el gran bostezo deja escapar un gritito que bien podría ser de un niño, un duende, o un oso despertando tras un espléndido invierno de descanso. Finalmente, con una gran sonrisa y mucha paz en mi interior, cometo la misma estupidez día tras día: Abro el periódico que me trae el vecino todas las mañanas.
Cada palabra bombardea a mi cabeza la visión de mil tragedias, de un montón de malnacidos sin escrúpulos que no sienten ningún tipo de remordimiento cuando actúan en su propio beneficio sin importarles si se llevan por delante a miles o millones. Abro cualquier página al azar y me encuentro con algún hecho que me produce náuseas y me estropea el día entero.
Siempre pienso que el vecino merece arder en el infierno, le deseo el peor de los destinos por ser una rémora para mi felicidad diaria. Nadie le ha pedido que me traiga la mierda del mundo al salón de mi casa cada mañana, se acomide el solito a fastidiarme cada día.
Después de un rato, mi pareja baja y me da un beso con todo ese cariño que lleva esperando la noche entera para poder ser expresado. Yo, que llevo un rato despierta y con bilis en el estómago, despotrico sin pensar que le jodo el despertar. Finalmente me doy cuenta de que yo también merezco ir al infierno; al final estaremos todos juntos estropeando mañanas ajenas, amargando la existencia del prójimo desde bien temprano, haciendo desaparecer sonrisas y siendo un grano en el culo para todos los demás. Esa será la penitencia.

 

Derechos Reservados Tali Rosu

 

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