MALTRATADA POR EL VIENTO

 

El viento me quiso seducir, disfrutaba acariciando mis mejillas tornándolas coloradas y pasando sus dedos por mi pelo dejándolo alborotado.

Cuando era suave y agradable, yo disfrutaba viéndolo remover las hojas del jardín para que se elevaran igual que mariposas en el aire.

Después se volvió ansioso. Sin recursos de seducción, su torpeza y su falta de elegancia empezó a volverme loca. Mi cabeza reventaba cada vez que se acercaba, le gritaba que se fuera; ya no era bienvenido. Le suplicaba que dejara de resecarme la piel, pero él enloqueció; daba vueltas tirando cubos al suelo, reventando cristales y sacudiendo la puerta de mi casa intentando echarla abajo.

Un día se fue. Yo pensaba que, resignado, buscaría a alguien más a quien partirle los labios. Y puede ser que así lo hiciera, pero al final siempre volvía, primero a alborotarme el pelo y al final a destrozarme la piel.

Derechos reservados © 2018 Tali Rosu

 

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