A ESE LADO DE LA CAMA

Cuando te fuiste, quise que el tiempo se fuera contigo, que me despojaran de toda noción de realidad.

Los segundos siguieron transcurriendo hasta convertirse en horas, en días, incluso años han pasado y a mí aún me parece que tu lado de la cama sigue oliendo a ti; el olor a jabón quiere disfrazarlo, pero tu recuerdo está impregnado hasta la silueta de la forma de tu cuerpo en el colchón.

Por las noches no me duermo, miro el vacío que has dejado hace ya demasiado tiempo. Aún mantengo la esperanza de que vuelva a sentir tu calor cerca de mí, en ese abrazo que me acobijaba por las noches cuando las sábanas terminaban en el suelo junto al perro.

Pero por fin, tu lado de la cama, el derecho, es ocupado por una persona especial. Alguien a quien puedo ofrecerle mis caricias y quien me escuchará por las noches cuando no pueda dormir. Mientras la luna me mira asomada por la ventana, hago un movimiento que no hacía desde que empecé a acurrucarme en una esquina para protegerme de mi propia soledad. Me giro hacia la espalda, abro los brazos y las piernas, me expando larga y ancha por todo el espacio e invado tu aroma.

Tu presencia ha sido remplazada por la reconciliación conmigo misma.

Doy vueltas por la cama noche tras noche y, cuando menos me lo espero, mi cuerpo empieza a transformarse. Es la silueta que se ha negado a cambiar y ha decidido que es mejor que yo me adapte. Incluso el lunar de mi mano a desaparecido para dar lugar a una cicatriz que desconozco; creo que la he visto en algún otro lugar. Pero, ¿Dónde? Me quedo pensando intentando recordar.

¡La tenía él! Ahora empiezo a entenderlo todo; él era diferente antes de mudarnos a ésta casa. Me decía que sólo había cogido algunos kilos, pero ahora que lo pienso, antes no tenía ese hoyuelo en la barbilla. Puede ser que hasta su pelo se haya aclarado un poco.

No se cuando empezó a ser otro, fue una transición lenta y progresiva, casi imperceptible.

Me pregunto si llegaré a estar tan gorda como lo estaba él en los últimos días. Da igual, lo importante es que ahora ya está libre el dado izquierdo de la cama, ya puede venir alguien más a ocupar mi lugar.

Mañana he invitado a cenar un buen amigo, tal vez quiera quedarse a dormir conmigo.

 

Derechos Reservados © 2018 Tali Rosu

Imagen de https://pixabay.com/photo-2691891/

 

2 comentarios sobre “A ESE LADO DE LA CAMA

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